Capítulo 21.
Durante nuestro primer día de vuelta en el mar, tuvimos un entrenamiento suave pero satisfactorio en el que usando un poco de mi encanto, pude ganar.
Presumida fui directo a la cocina para tomar un bocadillo antes de ayudar con las velas o lo que sea.
Mateo me recibió meneando la cabeza.
"¿En serio todo lo que tenían que hacer era revolcarse como animales y todo en este barco estaría tranquilo? ¡Nos pudimos evitar semanas andando de puntillas a su alrededor!"
-Eres gracioso- Dije sin molestarme