Capítulo 11.
No creía que se dieran cuenta de mi huida y de la desaparición de su líder hasta una hora o un poco más así que me dediqué a seguir las huellas descuidadas de mis parejas y los otros.
Hacía un buen tiempo para una caminata por el bosque.
Saqué una manzana y la comí tarareando. Si el negocio de las bolsas hechas de ropa fallaba, debería intentar entrar en el emocionante mundo de los espías. Vivir aventuras, derrocar ejércitos rebeldes, salvar princesas de celdas malolientes... si, sonaba diverti