Capítulo 52.

—Hola guapo. — Dije abriendo la puerta a la hermosa y fresca mañana. Ángelo relinchó felizmente. — Te traje el desayuno. Lamentablemente, nuestra anfitriona no tiene un trasto limpio que pueda usar para darte agua, así que tendrás que esperar a llegar al castillo.

Yo le fui dando manzanas a Ángelo hasta que llegamos a las puertas del castillo. Me despedí de él haciéndole mimos y arrullándolo hasta que Cole bufó.

— Ve a que te cepillen, Maxim. — Dijo Cole con un suspiro de cansancio.

Ambos lo mi
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