Capítulo 41.
Nos adentramos en la carnicería y se me ocurrió una idea. Me detuve abruptamente y me giré hacia cole estirando la mano.
—¿Qué? ¿Necesitas más monedas?— Preguntó Cole inexpresivo.
—No te estoy pidiendo monedas. — Dije exasperada. — Ni siquiera me dejaste hablar… espera ¿Tienes más?
Él solo me miró. Odiaba sus malditos silencios.
—Como sea. Quiero tu camisa. — Dije pestañeando inocentemente en su dirección.
Siguió observándome dos segundos antes de que comenzara a quitarse el “uniforme real”