Capítulo 35.
— ¿Dónde se encuentran en este momento?
—Mandé a uno de mis lobos de confianza a que cuidara de ellos hasta que terminara con esta situación y pudiera encontrar un arreglo adecuado para ellos.
— ¿Cómo qué?— Pregunté curiosa.
—Hay algunas lobas aquí que no han podido tener hijos o que quieren tener aún más pero no han podido concebir. Tal vez asignarlos a alguna de esas familias.
—Por separado, supongo. — Dije frunciendo el ceño. — No eso no servirá.
Pensé por un segundo en una m*****a locur