Capítulo 33.
Los gritos seguidos del estruendo nos hicieron actuar.
— ¿Qué tanto te gusta esta pared?— Preguntó mi Tío Chad a Savanah.
Ella por toda respuesta tomó su caja registradora y la arrojó con fuerza en dicha pared.
—Yo digo que le importa un comino. — Dije seria y luego los cuatro nos dispusimos a romper la pared. En menos de un minuto había un gran agujero por el que los cuatro pasamos apretadamente. Savanah se quedó en la retaguardia presumiblemente con algunos de sus bonitos cuchillos.
Del ot