Todos ya se habían marchado de la casa de Zarek, él estaba en el patio trasero fumando un tabaco y bebiendo whisky, a su lado, se sentó su hija a mirarlo, quiso tomar su mano y él la alejó de ella haciéndola sentir mal, estaba molesto y decepcionado, y esta vez no pretendía disimularlo frente a ella.
—Algún día me agradecerás haberte librado de Hazel — le dijo.
—¿En verdad piensas que puedo agradecerte el que no solo me alejaras de ella, sino que también mi hijo, tu hermano? — Limpió su rostr