Hazel subió al auto de Zarek, y lo primero que su cuerpo le gritó al verlo fue besarlo con pasión y no dejarlo respirar, lo había extraño como a nadie en su vida, y saber que se quedarían esta noche juntos la mantuvo todo el día impaciente y anheloso de que llegara la hora de tenerlo a su lado.
—Yo también te extrañé — declaró en un susurro una vez que Hazel se distanció.
—Se me hizo eterno el día.
—Te puedo comprender mejor que a nadie, ya comenzaba a salirme canas — fue sarcástico.
—Tonto.