El fin de semana acabó como otro cualquiera, aunque para Galani había sido todo lo contrario, almorzó el sábado con Hazel y el día de ayer domingo por la tarde fue por ella a casa de sus padres para traerla de vuelta a la ciudad de Boston. Ella seguía negada a mantener en secreto un juego, por supuesto tampoco quería que nadie lo supiera, seguía firme en su palabra de no mezclarse con él, pero Galani continuaba con la insistencia de convencerla.
—¿Me explicas por qué razón mantienes esa sonrisa