PAPÁ CEO: 15. ¿Por… qué me estabas rompiendo la ropa?
La besó y probó de manera intensa, casi insensata, como si ella fuese esa meta al final de la última carrera. Y desesperado por sentirla todavía más cerca, posó su mano en su cintura mientras la otra la aferraba posesivamente a su nuca.
Ella tenía los ojos completamente abiertos antes del impacto, pero, a medida que esa boca la empujaba a un abismo sin retorno de locura y sensaciones desconocidas, sintió que como pluma al viento se desvanecía. Lo recibió sin reparo alguno, ansiosa, dispuesta, n