72. ¡Quiero verla pagar todo el daño que ha hecho!
Enterró el rostro entre sus manos. Pensativo. Rabioso. Sabía que no había forma de evitarle el sufrimiento, uno tan grande como descubrir la terrible historia que se escondía detrás de la muerte de sus padres.
Gruñó una maldición. Se recargó contra la espalda de la silla y miró a la nada. Se había servido hace poco un vaso de whisky, así que bebió un trago largo hasta sentir que se le quemaba la garganta.
Más tarde, echó un vistazo al reloj. Eran casi las diez. Dos horas desde que el investiga