Capítulo 88. No vale la pena
Isabella despierta aturdida. Su cabeza late con un zumbido sordo que se amplifica con cada intento de abrir los ojos. El cuerpo entero le duele: desde las piernas hasta la cabeza, como si hubiera corrido durante horas o como si hubiese sido arrollada por una ola de emociones intensas. Lo cual, en cierto modo, no está tan alejado de la realidad.
Parpadea unas cuantas veces hasta que logra enfocar. La luz tenue del despacho le resulta familiar, y el olor a cuero y café le confirma lo evidente: es