Capítulo 71. Prisionera
Bruno está en su casa, sentado en su oficina privada, revisando algunos papeles cuando su asistente golpea la puerta y entra.
—Señor Larsson, ya tengo los informes que pidió sobre Isabella Murano —anuncia, extendiéndole una carpeta gruesa.
—Dámelos —ordena, extendiendo la mano.
Su asistente le entrega la carpeta y se mantiene en pie, esperando instrucciones. Bruno hojea rápidamente el contenido, pero algunas frases lo obligan a detenerse.
—Háblame —ordena, sin levantar la vista de las páginas.