Capítulo 66. Problemas
Isabella comienza a servir el café en completo silencio, moviéndose con delicadeza para no interrumpir la conversación que fluye entre los hombres en la sala de juntas. Aunque su mano aún duele, se esfuerza por mantener la compostura. Evita hacer mucho contacto visual con cualquiera de ellos, especialmente con Benedict, quien la observa de reojo con una expresión que no logra descifrar del todo, pero que le pesa en el pecho.
Uno a uno, los asistentes la miran, algunos con amabilidad, otros, com