Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡No hables así de él!
Isabella se levanta de manera brusca de su silla. Sus manos están en puños. El enojo es evidente en su mirada. Esta mujer ya colmó toda su paciencia.
—No voy a permitir que lo insultes enfrente de mí. Si no tienes nada bueno que decir, me iré. No tengo por qué agu







