Capítulo 21. En la tienda
—Ven a mi oficina, ahora mismo —ordena Benedict por medio del teléfono a Isabella. Ella se pone nerviosa por su tono, sobre todo, porque no han discutido desde esa mañana del acuerdo.
—Por supuesto, señor Arrabal. Ya voy.
Isabella cuelga. Se friega las manos por la tela de su vestido para aplacar sus nervios. Toma una bocanada de aire antes de ir hasta allí.
Da unos pequeños toques a la puerta, Benedict le da el pase.
—¿Necesita alguna cosa, señor? —pregunta sin acercarse demasiado, tal como es