Coral no tuvo que girarse para saber perfectamente a quien pertenecía aquella irritante voz, había pasado un tiempo desde la última vez que había tenido el disgusto de oírla, aquella mujer que en su momento había sido su amiga, pero que con el paso de los años y las luchas internas se habían convertido en eternas enemigas, esa mujer era su némesis, alguien que sin el cuidado necesario podría destruirla o por lo menos intentarlo.
- Adela querida. – Sonrió Coral girándose hacia ella. Sabía