Capítulo 14: Noches largas
“Oh, Dios mío…”
Florence gimió, el sonido escapando de sus labios en un murmullo entrecortado mientras arqueaba el cuerpo intentando acercarse lo más posible a él.
Se aferró al borde del escritorio como si fuera lo único que la impedía caer al suelo.
“Señor… Fanucci…” jadeó cuando sus dedos se curvaron dentro de ella, sus dedos de los pies se encogieron ligeramente.
Él se inclinó un poco hasta que su aliento rozó su nuca, erizando el vello.
“Llámame Arturo. Quiero oír