Respiré profundo un par de veces antes de salir de la mansión para mi sorpresa la fiesta era en el mismo lugar en el que se había organizado la fiesta de compromiso de gloria y de Mateo, claro que me molestó esperaba que al menos fuese en la enorme sala
— Aquí estás!— me lancé los brazos de mi mellizo apenas lo vi claro que lo había visto hoy en la mañana pero ya lo había extrañado — pero mira qué preciosa estás— nos alejamos y no pude evitar sonreír ante su halago.
Mateo colocó su brazo en