Capítulo 8. Conejito asustadizo
Cuando la noche pasó rápidamente para Kaitlyn y su alarma del teléfono sonó para despertarla a las seis de la mañana, ella supo que debería dejar su pereza a un lado y asistir a su primer día de trabajo. En realidad, ya estaba en su trabajo. La habitación permanecía en penumbra cuando abrió los ojos, se lamentó porque aún ni siquiera había salido el sol.
Se levantó bufando porque se sentía demasiado cansada.
Antes de irse directamente al aseo personal que tenía en la habitación, echó un vista