Después de la fiesta, Alekos acompañó a Calista a su suite. Había llegado el momento de pedirle matrimonio. Calista comenzó a besarlo, pero a Alekos no se le antojaba; solo podía pensar en la mirada de Dakota, ¿qué ocultaba? Porque algo ocultaba. ¿Por eso se hacía llamar Eloise Adams?
—¡Calista, ca