Natalia no podía dejar de pensar en las palabras de Andrés.
Miguel quería destruir a Esteban.
La revelación la había dejado atónita, pero también había despertado algo dentro de ella: un sentimiento de urgencia, de desesperación, pero sobre todo, de furia.
Estaba atrapada en una red que había tejido el mismo hombre al que había venido a destruir. Y lo peor era que, hasta ahora, no había tenido ni idea de lo profundo que llegaban sus garras.
Desde que había descubierto que era hija de Esteban Mo