-¡¡Exijo hablar con Christopher!! ¡¡Christopher!!, ¡¡suéltame imbécil!! ¡¡Chris!!. Grité con todas mis fuerzas su nombre, porque me rehúso a lo que está sucediendo.
-¿Qué mentira le has dicho?, fulminó con la mirada al idiota de Francisco, no me importa lo que suceda aquí, si de todos modos mi padre acabará conmigo. Me safo de los brazos de los guardias y voy contra Francisco para impactar mi gran puño sobre esa sonrisita de mierda.
-¡Maldito seas!, ¡te odio Francisco!, le digo mientras lloro y