Ya está por amanecer, no quiero continuar, tengo miedo de seguir. ¡Cómo quisiera que nada de esto estuviera pasando! Mientras más veo pasar las horas, me doy cuenta de que esto es una terrible idea, me rehúso a pensar que Christopher me ha entregado con mi padre sin importar mi destino.
Las palabras del idiota de Francisco retumban en mi cabeza, “debes ver con claridad”, “yo puedo ayudarte”, ¿a qué se refería con eso? Quiero saber, pero mi orgullo me impide acercarme a él, ¡cómo podría confiar