CAPITULO XXXXXIX

Salieron de la iglesia, dónde todos aplaudieron para dirigirse a la casa de Mayra dónde Claudio la había ofrecido para la reunión, ambos estuvieron de acuerdo. Al llegar, celebraron su unión con el vino, las palabras mágicas y finalmente el lanzar el ramo dónde Anastasia lo hizo con ilusión sin creer que caería en las manos de Angélica, quien sabía que ya se encontraba casada pero ese ramo era la ilusión de que algún día estaría al lado del hombre que amaba.

― Quiero agradecerte por todo, porq
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