“¿Sabes por qué no me afectó?”, me pregunta.
“No lo sé. No estoy seguro de que sea cosa de los Guardianes. Obviamente, me afectó”.
Ella asiente de nuevo y luego se aleja.
“Por favor, no te vayas, Lily”.
Se gira y me sonríe por encima del hombro. Es una sonrisa pequeña, pero es una sonrisa. La acepto.
“Sólo voy a traerte un poco de agua. Y tengo que avisar al doctor que estás despierto”.
Me trae un vaso de agua y se dirige hacia la puerta.
“¿Volverás?”.
“Sí”, dice sin mirarme antes de s