En nuestro vuelo de vuelta, tras el despegue, Clint me lleva hacia su regazo y mantenemos una conversación tranquila con unos besos de entre medio. Me preocupaba que estuviéramos incomodando a Anders y Calista hasta que me di cuenta de que ellos estaban en una posición similar y no nos prestaban más atención de la que nosotros les prestábamos a ellos. Supongo que el fin de semana fue tan bueno para ellos como para nosotros.
Cuando por fin regresamos a la casa de la manada, nos reunimos con el A