Su voz está en mi oído: "Déjame mostrarte lo bien que puedo hacerte sentir". Su cálido cuerpo está desnudo y recostado sobre mí y una suave cama debajo de mí. Sus manos están por todas partes. Su boca en mi cuello, mi hombro, mordisqueando mi oreja. Gimo ante sus caricias. Mis manos se deslizan por su duro y musculoso cuerpo, haciéndome ronronear. Quiero lamerlo y saborearlo. Quiero sentirlo dentro de mí. Quiero que me penetre como ningún otro hombre lo ha hecho jamás.
Su duro miembro se desliz