Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna semana después, luego de estar seguros de que estaban a salvo, Ángelo y Gabriel salieron a su oficina en la ciudad, ya no había riesgo, por lo que podían volver a su rutina normal, aun así, Alec los acompañó con otro de sus hombres.
David estaba tomando desayuno cuando Ángela bajó y José estaba en el despacho, con unos trabajos que le había pedido Ángelo.
―Hola, enana, ¿c







