Mundo ficciónIniciar sesiónLos siguientes días, las cosas estuvieron tranquilas, incluso pudieron olvidarse un poco del peligro que corrían.
Tras la última curación a la pierna, Blanca y Ángela bajaron a desayunar. Todos esperaban allí.
―Buenos días ―dijo Ángela y se sentó, hubiese querido saludar a cada uno de un beso, pero su pierna le impedía mucho andar, debía reposar―. ¿Cómo amanecieron?
―B







