Mundo ficciónIniciar sesiónEn cuanto cruzo la puerta de la posada, Briana se acerca corriendo a mi.
- Hija, menos mal que estás aquí, creí que te habían asaltado.
Noto como ella me cubre con su cuerpo, y su agarre en mi brazo derecho es tan fuerte, que incluso me hace daño. Tira de mi hacia la cocina, y yo la sigo sin pronunciar palabra, pues puedo ver que no desea que lo haga. En cuanto cruzamos la puerta de la cocina, me veo inmersa en una enorme habitación con







