Capítulo 51—¿Y ahora?
Dorian:
Elektra permaneció inmóvil por un segundo, mirándome fijamente, como si intentara procesar lo que acababa de escucharme decir. Su respiración se aceleraba, y el brillo en sus ojos, ese brillo que tanto había tratado de ignorar, se hizo más intenso.
—Dorian... —murmuró, con su voz quebrada, pero antes de que pudiera decir algo más, la tomé con más fuerza, acercándola aún más a mí. La sentía temblar, pero no de miedo, sino de deseo, el mismo que me consumía. No había