Capítulo 18 —La promesa
Dorian:
Pasaron varios días desde que Elektra comenzó a actuar de forma distante, y lo noté de inmediato. Ya no aparecía en mi oficina varias veces al día con esas notas provocadoras, fotos insinuantes, o los sobres marcados con sus labios rojos. En cambio, entraba solo una vez, dejaba el correo sin apenas mirarme, y se marchaba sin decir nada. Esa indiferencia me carcomía por dentro, me inquietaba de una manera que no quería admitir. Un día, al verla entrar y salir de n