Capítulo 11 —Sin despedirse
Narrador:
Y un segundo después, se lanzó sobre él. Lo besó como si fuera una condena, omo si lo odiara, como si lo necesitara tanto que ya no pudiera soportarlo un segundo más. Las bocas se chocaron con furia, con rabia. Los dientes se rozaron. Las lenguas se buscaron con desesperación. No había dulzura, no había delicadeza, solo fuego puro.
Cédric la sujetó por la cintura con violencia, la alzó unos centímetros y la empujó contra el lateral del coche. El metal vibró