La mano de Brooke buscó a tientas el pantalón de él sin dejar de mirar a través del espejo y, cuando encontró la parte abultada comenzó a acariciarla una y otra vez logrando sacarle un gruñido que había salido directamente desde sus entrañas.
—Brooke, me encanta que estés dispuesta, créeme, pero si no paras de hacer lo que estás haciendo, yo no seré capaz de detenerme. Ahora mismo estás sintiendo lo mucho que te deseo y no sé si estás preparada, si quieres esto hoy o no. No quiero presionarte