Me quedé asombrada ante la idea de la Madre Superiora, de decir que mi casa se había convertido en un colegio. Era algo que tenía en mente, y además había insinuado que yo iba a ser monja. Quitándole toda posibilidad al capitán de seguir cortejándome.
El capitán se había quedado por un momento sin saber qué decir o hacer, miraba unas veces a la Madre Superiora que mantenía su sonrisa amplia y otras veces a mí y el sombrero que tenía en mi cabeza, para luego depositar su mirada en Julián