Un largo y agudo pitido molestaba en sus oídos, su respiración era agitada, uno de sus ojos no lo podía abrir, con el otro tan solo veía humo a su alrededor, intentó mover el brazo, pero el dolor era desgarrador, con su otro brazo acarició su abdomen, sus piernas se encontraban atrapadas.
—Ayuda, ayuda, ayuda....
Gritó Emily una y otra vez sintiendo temor de perder su vida y la de su bebé, el humo era cada vez más intenso haciendo que la respiración fuera más débil; pocos minutos más tarde el s