Emily cerró los ojos y recostó la frente sobre su pecho, quería que en aquel momento nadie interrumpiera, con las manos se aferró a él deseando que no sé detuviera por nada del mundo.
—¿Eres real?
—Tanto como el amor que sentí por ti —Emily frunció el ceño.
—Nunca me amaste, jugaste conmigo, eres un desgraciado —le reclamó.
—Si me alejé fue porque no quise hacerte más daño, mi padre acabó con tu felicidad y la de tu familia, no merezco estar a tu lado —Emily mordió su labio inferior.
—Me hic