49... Sin pruebas.
Me acarició la mejilla y se acercó un poco, podía sentir su aliento, la yema de sus dedos me acariciaban mientras mis ojos se cerraban con su roce, su dedo acariciaba mi labio inferior y abrí un poco mis ojos para verlo se acercó aún más y nuestros labios se rozaron.
Cuando estábamos a punto de besarnos volteé mi rostro.
“Aún estoy enojada contigo, Max, ¿Mejor dime por qué odias a Scott?” Tenía curiosidad, aunque en este momento solo quería hacer que la tensión sexual que emanábamos se calmara.