Capítulo 88.
Simone.
Intento gritar, mientras él me arrastra hasta la sala. Karine se pasea por el lugar con asco, detalla cada rincón. Toma un portaretrato de una de las mesitas, uno en el que estamos mi madre y yo, apenas era una bebé, luego lo deja caer, el cristal roto resuena contra el piso. Me remuevo, quiero safarme del agarre, nada bueno puede salir de esta situación; ellos dos juntos, ¿por qué?
—Deja de sacudirte como un gusano o lo vas a empeorar —dice ella.
—Si prometes no gritar y estar tranq