Capítulo 87.
Simone.
Mis puños repican contra la madera de la puerta con desespero. Tardan demasiado en abrir, miro a Richard a mis espaldas; su porte firme esta vez se ha resquebrajado, he balbuceado todo el camino la historia del secuestro de Éline. Me pidió que no actuara de forma impulsiva, más, no se detuvo cuando le dije que me trajera aquí.
—Calma, señorita Simone; le aseguro que la niña está bien.
—Necesito verla, solo eso —sus labios se funden en una mueca, delatando no creerme una palabra; yo tam