Capítulo 53.
Edmond.
Llego a casa pasada las dos de la madrugada, estoy ebrio, mi estómago arde, una punzada de dolor incomoda mis sienes. Voy camino a la cocina, al entrar tropiezo con el banquillo que Éline utiliza para alcanzar la encimera, hago un buen estruendo y de paso me lastimo el tobillo «¿Quién carajos dejó esta mierda aquí?» Pateo el maldito banco, voy a la nevera por un poco de agua cuando percibo un aroma familiar. En una cacerola hay sopa de pollo y yerbas, huele… exquisita, mi estómago gruñ