Capítulo 52.
Edmond.
La pantalla de mi celular se ilumina con el mensaje que envía mi madre, “Ya estamos en casa”, son más de las 8 de la noche. Mi hija cenará sola, otra vez. Recuesto la espalda por completo en la silla, miro al techo de concreto blanco dejando que la lámpara encandile mis ojos; «estoy cansado» Necesito comer, darme un baño, rasurar mi rostro, dormir más de tres horas. Necesito muchas cosas, y entre ellas niego la que más creo necesitar. Vuelve a sonar el móvil, otro mensaje, alzo la mano