Un murmullo de asombro recorrió la mesa. Vivian Vance se aferró al borde de su silla.
El rostro de Harrison se puso de un rojo intenso. Se levantó de un salto de su asiento, golpeando la mesa con las manos.
—¡Has violado explícitamente la prohibición de la Sección 4! —rugió Harrison, con el pelo pla