Punto de vista de Elena
A las 11:00 p. m. del jueves, por fin todo encajó.
Estaba sentada en mi escritorio de caoba, con una taza vacía de té de manzanilla junto a mi codo, mirando fijamente una hoja de cálculo con referencias cruzadas que Sarah acababa de compilar.
"Mira esto", susurré, deslizando