El punto de vista de Elena
Suspiré y apreté los puños mientras su voz no dejaba de hacer eco en mi cabeza.
"Estoy parado ahí, bastardo arrogante", le susurré a la habitación vacía. "Y hace mucho frío".
Abrí los ojos, agarré mi bolígrafo rojo y acerqué los expedientes financieros de Kensington. Enter