Punto de vista de Elena
Un niño.
La habitación pareció inclinarse sobre su eje. Una lágrima cálida y silenciosa se me escapó del rabillo del ojo, deslizándose por mi sien hasta empapar la almohada de papel estéril bajo mi cabeza.
Un hijo.
Contemplé el perfil en blanco y negro en la pantalla, y mi mente, al instante e involuntariamente, lo iluminó con colores. Imaginé un cabello espeso, oscuro e indomable. Imaginé una mandíbula cuadrada y obstinada. Imaginé a un niño con ojos oscuros e intensos