Así que eso es lo que estaba pasando, pensaba Sylvia. Inmediatamente besó las mejillas de Isabel y Liam respectivamente.
Ambos niños le devolvieron el cariño y también le dieron un beso en las mejillas.
Sus cuerpos tenían un dulce aroma que Sylvia podía sentir cuando se acercaron para besarse. La textura de sus labios era suave al tacto.
Sylvia sintió una indescriptible sensación de alegría y conmoción brotar dentro de ella cuando la besaron.
Ella sonrió como nunca había sonreído, y fue