Sylvia volvió a sentarse y lo miró. "¿Qué?".
"A partir de hoy, ya no tienes que ir a buscar a Isabel y a Liam a la guardería".
Sylvia frunció el ceño y preguntó: "¿Por qué? ¿Porque me he mudado?".
¡Pam!
Un claro golpe sonó cuando Odell dejó su taza sobre la mesa.
Sylvia se asustó, pero seguía molesta y enfadada.
El hombre llevaba una mirada fría cuando dijo: "Ya no verás a los niños".
Sylvia estaba más confundida que nunca, pero antes de que pudiera responder, Odell se levantó y se