Sylvia apartó inmediatamente la cara para evitar su contacto y su mirada.
Odell volvió a darle una palmadita en la mejilla antes de gruñir, “Si vuelves a ignorarme cuando te hablo, te coseré la boca”.
Sylvia apretó los labios.
La voz de Odell era fría cuando preguntó, “¿Me has oído?”.
Sylvia resistió el impulso de morderle y contestó, “Alto y claro”.
Solo entonces Odell se levantó de la cama.
De repente, como si se le acabara de ocurrir una idea, dijo, “Hoy no le daré importancia a q